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09 junio 2014

CRONICA DE LOS JUEVES FLAMENCOS EN LA TABERNA EL BOLERO

Y llegamos al fin de un ciclo exitoso de veladas flamencas en las tabernas de Montilla, unas tabernas que se han distinguido por su tradición y por la defensa de los vinos de Montilla-Moriles. En ellas, el paisaje de las botellas y de los catavinos acompaña al rumor de las tertulias sobre la vida cotidiana y aquellas más trascendentes de la política local, provincial o nacional. Por eso; la presencia del cante flamenco les ha proporcionado el recuerdo de un pasado no muy remoto en el que este elemento se acoplaba a la perfección al binomio tertulia-vino en estos auténticos casinos del pueblo.

Hoy, finalizan los Jueves Flamencos en la Taberna “El Bolero”, eslabón importante del itinerario tabernario montillano, en el que los parroquianos se reúnen en torno al vino fino de Jorge Lara, que les es servido por Carlos, un amante de los vinos de Montilla a los que valoriza en sí mismos y con cuantos activos materiales e inmateriales bullen por su cabeza de empresario actual. En su casa se pueden disfrutar de exposiciones pictóricas y de actuaciones musicales íntimas, de entre las que el flamenco tiene frecuentemente su protagonismo. Él ha sabido crear un ambiente de privacidad mezclando la tradición con el confort y la estilística moderna. Su cocina, tradicional y variada, sabe maridar con los vinos de Montilla.
Hoy nos acompañan los artistas locales Mariví Herencia, Luis Pérez y Curro Cruz. Mariví, es una cantaora joven, muy joven, que se está iniciando en el mundo flamenco al abrigo de la Peña “El Lucero”, con una bonita y poderosa voz que modula con buen gusto.


Luis Pérez, que podría haber sido profesional del cante por su conocimiento, capacidad y buen gusto flamencos, es un cantaor largo de voz envolvente que sabe medir y cortar el cante a compás y un gran conocedor e intérprete de los cantes de Córdoba, sobre los que ha disertado en peñas flamencas ilustrando con su voz. Asiduo peñista, socio fundador de la Peña “El Lucero”, ha presentado la “Cata Flamenca” en diversas ocasiones. Es un músico integral, que disfruta con toda la gama de estilos, tanto flamencos como melódicos. A la guitarra le acompaña Curro Cruz, que ha participado en todos los actos de este ciclo con su guitarra versátil, rica de matices y adaptada a la idiosincrasia del cantaor. Es uno de los guitarristas oficiales de la Peña, en la que ejerce una actividad docente en clases y tertulias muy apreciada para mantener el pulso flamenco entre los socios.
La actuación de Mariví fue variada en estilos, de los tientos tangos a los romances, de la petenera a las alegrías de Cádiz. Su bien hacer en el escenario, hace prometer un futuro de éxito a esta artista montillana.
Luis Pérez entró con ganas de complacer, y bien que lo hizo, en su doble faceta de cantaor y de difusor de la cultura flamenca. Los cantes que nos dejó tuvieron el sabor de lo antiguo, de lo no frecuentemente manido en los recitales flamencos, ilustrándolos con su palabra de autorizado conocedor del cante. Las melodiosas malagueñas con remate de rondeña; la soleá sentida y bien medida; los fandangos de Cayetano, Rivas o Dolores la de la Huerta; aquellos de Almería o la Cartagenera constituyeron el núcleo de su actuación, que remató con la bulería alegre rítmica.
Muchos de los asistentes se quedaron a comentar la velada, y no se conformaron con la palabra, sino que fue el cante del aficionado el protagonista del resto de la noche flamenca.

Animamos desde esta crónica al Excmo. Ayuntamiento de Montilla y a la Peña “El Lucero” a que este ciclo sea el primero de una larga serie de ellos, en pro de la promoción de las tabernas, sobre toda la de aquellas que apuestan diferencialmente por los vinos de Montilla-Moriles, y por acercar el cante flamenco a la población más joven, que encuentra en este foro tabernario: un ambiente ideal para la comunión de vino y cante.


LUIS NAVARRO

03 junio 2014

CRONICA DE LOS JUEVES FLAMENCOS EN LA TABERNA LA MONTERA

La penúltima actuación del ciclo “Los Jueves Flamencos en las Tabernas de Montilla” nos conduce a la taberna “La Montera”, una remozada taberna que sucede al pretérito “Ventorrillo de Ana”, ubicado en “Los Cuatro Caminos” a la salida de Montilla en dirección a Montalbán, que muy probablemente sirvió de punto de encuentro de los trabajadores agrícolas y pastores antes y después de una larga y penosa jornada de trabajo. Hoy, con nuevas galas, no pierde por ello su sabor tabernario y, además del vino y la añoranza pretérita de algún fandango sentido, su decoración recrea el mundo del toro, tan ligado como el vino al cante flamenco, y su gastronomía es variada combinando la tradición con los nuevos sabores del “mar y la tierra”.
Una parada para sentir en esta exitosa iniciativa del Excmo. Ayuntamiento de Montilla, en la que colabora la peña cultural flamenca “El Lucero”, que trata de rememorar el pasado del cante flamenco en su antesala previa a la de las peñas flamencas. Un ambiente de intimidad, de respetuoso silencio, de cantaores de la comarca, jóvenes y sin ningún artificio que modifique la melodía de la voz o el sonido de la guitarra son los ingredientes esenciales de esta experiencia sensorial.
Hoy vuelven a sonar los cantes lucentinos a esta velada flamenca en la voz de Antonio Nieto, cantaor de voz natural, muy flamenca, ideal para caminar por las variadas veredas del cante, sobre todo por aquellas tan nuestras como son los cantes derivados del fandango: fandangos personales y abandolados, malagueñas o granainas, como podría ser esta que hizo para el vino Pedro Ximénez José Pedro Gil Román:


El vino duerme en silencio
En las bodegas calladas
El vino duerme en silencio
Despiértalo tabernero (bodeguero en la versión original)
“Pa” que consuele mi alma
Que no deja de extrañarla

Bodeguita de Montilla
La que dentro el vino lleva
Bodeguita de Montilla
No me dejes nunca solo
Quédate siempre a mi vera
Para ampararme en mis penas

Antonio es un cantaor que gusta de entornos de buenos aficionados, por eso lo podemos ver con frecuencia en las peñas flamencas o en ambientes tan cercanos como este de las tabernas montillanas. Cantaor que también frecuenta los concursos y obtiene el aval a su calidad cantaora: premio nacional de Fandangos de Lucena en el 2008; primer premio por malagueñas en el Festival de la Unión 2011; ganador del concurso de fandangos “Se busca talento” de Canal Sur. Una trayectoria que nos va a permitir disfrutar de una velada flamenca cercana y emotiva. A la guitarra nuestro Curro Cruz, un guitarrista fiel al cante, con el que se comunica y que despierta con sus ajustadas y valientes falcetas.

La noche no defraudó ni en el contenido ni en la actuación de los artistas. Fue variada de estilos, en los que no faltaron aquellos de corte más gitano, como la soleá por bulerías, los tientos o las bulerías, bien resueltos en lo que respecta al sabor y compás, como aquellos más cercanos a nuestra sensibilidad: malagueñas, granainas y fandangos. No careció del remate fuera de la actuación propiamente dicha, sino que el cante prosiguió en la intimidad del improvisado espacio dedicado a vestuario con una tertulia de artistas y aficionados.

¡Larga vida a esta iniciativa cultural!


LUIS NAVARRO

26 mayo 2014

CRONICA DE LOS JUEVES FLAMENCOS EN LA TABERNA LA CHIVA

El jueves 22 de mayo, vuelve el flamenco a las tabernas montillanas, por iniciativa del Excmo. Ayuntamiento de Montilla, con la colaboración de la Peña Cultural Flamenca “El Lucero”. Y lo hace a la emblemática taberna “La Chiva”, fundada en 1935 y remozada en la actualidad en un acogedor establecimiento para disfrutar de los vinos y la comida montillana tradicional. Lo vuelve a hacer utilizando los mismos ingredientes que participaron en las anteriores ediciones de este ciclo: ambiente tabernario, intérpretes jóvenes, sin uso de otra megafonía que la que proporcionan la voz del cantaor/a, la sonanta y las ocasionales palmas que acompañan en los cantes de compás. El ambiente de intimidad realzado por el respetuoso silencio del público, junto con el estado de ánimo que produce el vino generoso, hacen que se produzca el prodigio de la comunicación y que afloren los duendes flamencos en la voz y el sonido de la guitarra.
Vino de Montilla, poesía y flamenco, bebido en la taberna, se encuentran en estas bulerías compuestas para el vino joven montillano por Manuela Domínguez (Aroma, verso y compas: comunión de sensaciones, 2011):


Di, ¿qué es esta algarabía
que las piernas se van solas?
¿Qué vino es el que me has dado
que sabe fresco en la boca?

Si bien pareciera un sol
en un jardín de frutales.
Si pareciera un topacio
pálido, limpio y brillante

¡Qué bien suena la guitarra!
¡qué tronío, tabernero!
échale vino a ese vaso
que abre las puertas del cielo.

¡Que arte tiene esa gitana
cuánto son tiene su baile!
¡si pareciera un nenúfar
en el agua de un estanque!

Por la sal que ella derrama
de “Graná” o de Sevilla
y el vino por su sabor
de Córdoba y de Montilla

Dímelo ya tabernero
que Andalucía me puede,
Ella baila bulerías.
El se llama “Vino Nuevo”


Esta noche nos acompaña Felipe Fernández al cante y Curro Cruz acompañándolo a la guitarra. Felipe es un cantaor joven de Lucena que se atreve, por vocación, a recorrer el difícil camino de arte. La comarca de Lucena, a la que se podría incluir los municipios de Cabra, Puente Genil, es una zona prolífica de cante y cantaores flamencos. Por esta ruta comercial han circulado no solo las mercancías procedentes de Málaga sino también sus cantes, que fueron matizados y enriquecidos por los artistas locales: los fandangos de Lucena. Dolores la de Huerta, Cayetano Muriel, Rafael Rivas, Curro de Utrera, Curro Lucena, Fosforito, Curro Lavado, Julián Estrada se cuentan entre sus más destacados creadores e intérpretes.
Felipe es un cantaor que en la actualidad se está fogueando en el mundo de las peñas y de los concursos de jóvenes intérpretes, en los que participa con éxito: finalista de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Córdoba, o la equivalente de la ciudad de Nerja. El primer premio del Concurso “Agustín Gómez” o el mismo reconocimiento en el titulado “Cuando llega el duende”, que se celebró en el madrileño Café de Chinitas avalan su trayectoria artística. Su voz natural, flamenca, dice los cantes de una forma ortodoxa, haciéndolos plenos de su sensibilidad y sus ganas.
En esta ocasión nos dejó un sugerente racimo de cantes con muy diversas sensibilidades artísticas, desde la “granainas” de Chacón a las soleares de Triana de Mairena o el Arenero; desde las alegrías de La Perla a las malagueñas de La Peñaranda, que remató con fandangos de Lucena, Cabra y Puente Genil. Los tientos tangos y un surtido muestrario de fandangos completaron su actuación. Curro Cruz volvió a ser el acompañante a la guitarra de este ciclo; una guitarra versátil que se acomoda con rapidez a las exigencias de los artistas, dado su gran sentido del compás, su sensibilidad y los recursos técnicos que atesora.

LUIS NAVARRO

19 mayo 2014

CRONICA DE LOS JUEVES FLAMENCOS EN EL RINCON DEL CONDE

ICEl “Rincón del Conde” ha sido la sede que ha acogido a la segunda velada de los Jueves Flamencos del mayo montillano, convirtiéndose en esta ocasión en el “cuarto de los cabales” de la peña “El Lucero”, en su salida fuera de su sede, de este ciclo organizado por el Excmo. Ayuntamiento de Montilla.
En Montilla, tierra de vinos generosos, y, en general, en el marco de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, tenemos abundantes ejemplos de tabernas en las que hasta el segundo tercio del siglo XX se podía escuchar flamenco. Según nos cuentan José María Luque y Juan Laguna en su libro “Tabernas, ventas y ventorrillos de los pueblos de Córdoba”, era frecuente escuchar el flamenco de los cantaores aficionados montillanos Paco Cárdenas, Ruperto o “El Canito” en la antigua taberna “El Bolero”. Es significativo señalar que la primera sede de la peña “El Lucero” fue la taberna montillana “Mesón de Luna” pasando posteriormente a “Ca Palop” antes de terminar en su sede actual (así como la peña “El Mirabrás de Fernán Núñez” se ubicaba en la taberna “En la Esquina te espero”).
En una de estas tabernas se podría escuchar esta letra de Manuel Machado por soleá:

Chiquilla, dame otra caña,
Y canta por alegrías
“Pa” que las penas se vayan.
Hoy nos vuelve a acompañar Córdoba, provincia de afición serena y entendida, con una gama de cantes variada, a los que el cantaor cordobés Onofre o Cayetano les confirió nuestra forma de ser y de sentir sentenciosa, filosófica y evocadora: alegrías de Córdoba o soleares de Córdoba; Fandangos de Lucena, Cabra o el Zángano de Puente Genil, o el largo acervo de temporeras, pajaronas, cantes de trilla, así como sus rosas o saetas, se cuentan entre los estilos más frecuentados por los cantaores cordobeses.
En esta cuna flamenca ha nacido y se ha mecido para el cante Rocío de Dios, que viene acompañada a la guitarra de Curro Cruz. Rocío es una cantaora de sentimientos y gran afición al cante, que añora no haber nacido en la época dorada del cante. A pesar de su corta edad para un arte tan complejo como el flamenco, ya tiene el reconocimiento a su valía en concursos como el XIX Yunque Flamenco, el X concurso de Jóvenes Flamencos de la Diputación de Córdoba o el primer premio de jóvenes “Desencaja Flamenco”. Es una cantaora con personalidad y bello acento flamenco que, como dice nuestro amigo Manolo Ruiz, “pega bocaitos”. Curro, guitarrista autodidacta montillano, fino estilista del compás, es uno de los guitarristas oficiales de la Peña “El Lucero”, profesor de guitarra y animador de sus tertulias.



La velada confirmó lo que decíamos de la raza, la entrega, el conocimiento de los cantes y buen gusto de Rocío, con una gran racimo de cantes que incluía en cada uno de ellos una variada porción de aromas de diferentes procedencias geográficas, muy apreciado por el entendido público asistente. Malagueña de la Peñaranda rematada por “bandolaos” lucentinos y de Frasquito Yerbabuena; tangos granadinos y extremeños; alegrías, romeras, cantiñas del Pinini o de las Mirri; Serranas; Bulerías de la Paquera y Fandangos personales fueron sus aportaciones a esta noche flamenca. Curro se dejó contagiar de la energía de Rocío y le propuso un sugerente diálogo guitarrístico lleno de buen gusto y compás. Las jóvenes palmas de Marta Guillén y Javier de Dios (hermano de Rocío) ayudaron a Rocío en los cantes de compás.

11 mayo 2014

CRONICA JUEVES FLAMENCOS EN LA TABERNA LOS LAGARES

Con objeto de sacar el cante “jondo” de las peñas, de los teatros o de los grandes espectáculos multitudinarios y llevarlo al ambiente intimista de las tabernas, el Excmo. Ayuntamiento de Montilla organiza durante el mes de mayo, con la colaboración de la Peña Cultural Flamenca “El Lucero”, el ciclo “Jueves flamencos en las Tabernas”.
En la taberna, el cante se hace cercano, produciéndose la necesaria, digamos imprescindible, comunicación íntima entre el cantaor y su público, que suele ser conocido y digno de recibir las confidencias de quien se las canta. No olvidemos que las tabernas fueron precursoras de las actuales peñas flamencas, que fueron establecidas cuando se prohibió el cante en aquellas.
Qué duda cabe de que el vino ha sido el elemento liberalizador que permite esta comunicación entre el artista y su público, siendo los aromas del vino quienes se confunden con los sones del cante y la guitarra en una comunión de sensaciones.

Cuando el cante flamenco escancia el silabear rítmico de versos,
Que dicen, que hablan de sentimientos,
Que entregan al aire poemas de sentires y de anhelos en el reino de Baco,
Está teniendo un encuentro de sensibilidades, esencias de la tierra, del sol y del tiempo.





José Luis González Cáceres
La comunión de sensaciones entre el vino generoso y el cante flamenco a que antes me refería es natural, ya que ambos, cante y vino, tienen la cualidad de reflejar el estado de ánimo de las personas. Existen estilos flamencos para la alegría, la serenidad y el equilibrio, para hablar de amores y desamores, para describir los paisajes y la luz de Andalucía, para expresar la dureza del trabajo, para cantar al dolor, la tragedia. Igual ocurre con los vinos generosos, al existir vinos alegres y chispeantes para la fiesta, serenos y equilibrados para la conversación íntima, dulces para la ternura, complejos, añejos, para acompañar en las soledades profundas del alma.
De todo esto vamos a disfrutar en esta serie de recitales que comienzan hoy y que nos traerán a cantaores, fundamentalmente jóvenes y cercanos geográfica y humanamente, cuya transmisión se verá reforzada por el afecto y la proximidad del público, bien distinta de la soledad de los artistas más alejados físicamente de su público ante su propuesta artística. La ausencia de megafonía dará una mayor calidez a estas veladas.
La noche de hoy nos ha presentado a Paz de Manuel, cantaora joven de Priego de Córdoba, muy flamenca de estilo personal, formada bajo la influencia de nuestro paisano Antonio Mejías y de otros artistas destacados como El Pele, David Pino o la familia Anillo. Artista estudiosa y amante del cante tradicional, centrado en la magia aglutinadora de la redonda y sentenciosa soleá, que completa con estilos procedentes de las zonas cantaoras que han influido en la conformación de su repertorio: el compás de Jerez, la gracia de los cantes de Cádiz o la melodía de los de Granada. Curro Cruz, tocaor montillano de formación autodidacta, con un gran sentido del compás y dominio de la técnica acompañó a Paz en su actuación. Curro es un tocaor de toque tradicional y ágil, seguidor de los grandes artistas de la guitarra del último cuarto del siglo pasado (Paco de Lucía, Juan Carmona, …), siendo en la actualidad el gran animador de las tertulias flamencas de la peña El Lucero.
Paz comenzó su recital con malagueñas del Mellizo y la Peñaranda, que cerró con un Jabegote abandolao de gran expresividad. Los Tangos de Graná, rítmicos y melodiosos siguieron a la malagueña, dando paso a la Soleá Apolá rematada por algunos tercios de la de Triana. Acabó su primera parte con una Farruca, dulcificada, muy personal. La segunda parte nos brindó la Granaina y Media Granaina, muy ortodoxas y sensibles, que la llevaron al compás de la Bulería por Soleá (bulería para escuchar, como dicen en Jerez), las Alegrías de Cádiz, cerrando por Fandangos de Huelva. Hay que destacar de esta artista su expresividad, el conocimiento del cante y su forma intimista de contarlo. Curro ahormó su actuación con un buen acompañamiento a la guitarra.

LUIS NAVARRO

la 51ª Cata Flamenca de Montilla corona una noche para el recuerdo

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